Año nuevo, vida nueva. O al menos eso es lo que muchos intentamos. El cambio de año es un momento especialmente propicio para hacer balance. Evaluar cómo es nuestra vida en diferentes aspectos y hacer propósitos de año nuevo para mejorar aquello que no nos gusta. Seguro que tú también te has dicho en varias ocasiones: “¡De este año no pasa!”. Los gimnasios se hartan de hacer nuevas inscripciones, los nutricionistas no dan abasto con las consultas para perder peso…

El nuevo año es también un momento estupendo para que te plantees aquellas cosas que quieres mejorar de tu vida familiar y diseñes estrategias para conseguirlo. Una familia más unida, dedicar más tiempo de calidad a tus hijos, conseguir despegarles del móvil o la consola, mejorar la comunicación… ¿Quién de nosotras no se siente identificada al menos con alguna de estas aspiraciones?

Para ayudarte a conseguir tus objetivos, aquí tienes nuestra lista de propósitos de año nuevo para mejorar tu vida en familia, y consejos para conseguir que se hagan realidad. ¡De este año sí que no pasa!

1. Lucha contra el sedentarismo: dedicad los domingos a hacer rutas por el campo

El sedentarismo se ha instalado en la mayoría de los hogares españoles y de todo el mundo civilizado. Y tiene consecuencias nefastas para los adultos y, sobre todo, para los niños. Por eso uno de los mejores propósitos de año nuevo para mejorar tu vida en familia que puedes plantearte es el de acabar con él. Llevar una vida más activa.

El ritmo acelerado que la mayoría de nosotros llevamos en el trabajo hace que a veces nos queden muy pocas fuerzas y muy pocas ganas de hacer cosas que impliquen actividad física cuando llegamos a casa. Y esto deriva en niños enganchados a la televisión y las nuevas tecnologías o que apenas pisan la calle el fin de semana.

¿Es tu caso? Convierte en uno de tus propósitos de año nuevo para tu familia acabar con esta situación. Los niños necesitan ejercicio y aire libre y los adultos también. Así que plantéate organizar cada fin de semana una ruta por el campo o por cualquier lugar que os atraiga. Puedes empezar por rutas cortas y sencillas e ir alargándolas y complicándolas. Te sorprenderá ver cuánto disfrutan tus hijos, aunque al principio les cueste salir de la rutina. Y cómo en vez de sentirte más cansada el lunes, empiezas la semana con energías renovadas.

2. Aprende a manejar los conflictos: haced reuniones familiares

Por muy unida que esté una familia y mucho cariño y respeto que exista entre sus miembros, siempre surgen roces y conflictos en el día a día. Es absolutamente normal y lógico. Es hasta sano, porque sacar a la luz nuestras diferencias es la única forma que tenemos de solventarlas, aprender y mejorar la convivencia.

Por eso lo realmente importante no es evitar los conflictos, sino saber cómo manejarlos para que no se enquisten ni se agraven.

Una forma estupenda de trabajar los conflictos para solventarlos de forma civilizada es hacer cada cierto tiempo una reunión familiar como si se tratase de una reunión de una comunidad de vecinos. En ella, cada miembro de la familia podrá exponer cuáles son sus quejas, las cosas que cree que deben mejorar, hacer propuestas de cambios… Propuestas que se debatirán hasta alcanzar un acuerdo.

3. Tiempo de calidad: organizad una actividad juntos cada semana

Si hay algo de lo que todos los padres y madres nos quejamos siempre es del poco tiempo que tenemos para dedicarles a nuestros hijos, con las vidas tan atareadas que llevamos. Es cierto que hay familias que lo tienen más complicado que otras, pero estamos seguros de que puedes buscar al menos un rato cada semana para dedicárselo en exclusiva a los tuyos.

Se trata de que te hagas el firme propósito de encontrarlo este año nuevo. Busca ese rato y de que cada semana lo llenes con una actividad para realizar en familia. Puede ser siempre la misma o cambiar cada semana y que la actividad la vaya eligiendo cada vez uno de los miembros de la familia.

Si es realmente imposible que podáis coincidir todos ni un solo rato a la semana, prueba a dedicar un rato a cada hijo por separado.

4. Desconexión: un día a la semana o unas horas al día sin pantallas

Las nuevas tecnologías son grandes aliadas, pero las estamos utilizando mal y se han convertido en el principal responsable de la falta de comunicación en las familias. Los adultos somos los primeros que nos pasamos el día enganchados al móvil y a la tele. Transmitimos esta dependencia a nuestros hijos, que crecen rodeados de pantallas. Así es difícil comunicarse y establecer una relación cercana y saludable.

¿Por qué no incluir en tus propósitos de año nuevo para mejorar tu vida en familia la desconexión de las nuevas tecnologías? Puedes elegir entre olvidaros de ellas en casa un día entero a la semana o bien establecer cada día un rato de desconexión. Al principio cuesta, pero cuando te habitúes te sorprenderá la cantidad de conversaciones y actividades interesantes que te estabas perdiendo.

5. Mejorar la comunicación: cenad juntos y aprovechar para repasar el día

La cena suele ser el momento del día en el que es más fácil que podamos coincidir todos, a no ser que alguno de los padres tenga horarios incompatibles.

Si estáis todos en casa a la hora de la cena, no dejes escapar ese momento. Es muy habitual que en las familias cada miembro cene a una hora distinta o que cenen juntos pero viendo la televisión ensimismados. Así es realmente difícil que la comunicación fluya.

Aprovecha el rato de la cena para hablar con tus hijos y tu pareja. Apagad la tele y preguntaros cómo han ido vuestros días. Podéis establecer alguna rutina, como por ejemplo que cada uno diga qué ha sido lo mejor y lo peor de su día.

6. Consigue que colaboren: Asignad y planificad las tareas diarias de cada uno

Otra queja muy frecuente entre los padres es la falta de colaboración en casa por parte de sus hijos. Ten en cuenta que cuanto antes empieces a otorgarles responsabilidades y autonomía, más fácil será que colaboren. Intentarlo cuando ya son adolescentes realmente es una tarea complicada. Pero cuando son pequeños, estarán más que encantados de colaborar en lo que les pidas. Les fascina sentirse responsables y hacer cosas ‘de mayores’.

Para que nadie en casa se escaquee, lo mejor que puedes hacer es planificar cada semana qué tareas debe realizar cada uno y ser exigente en su cumplimiento. Si es necesario, puedes establecer incluso horarios.

7. Conoce mejor a tus hijos: invita a sus amigos a casa

Cuando nuestros hijos son pequeños, creemos conocerlos bien, pero a veces, sin saber cómo, llega un momento en el que nos damos cuenta de que se ha producido una desconexión de tal magnitud, que se han convertido casi en desconocidos. Esto es más habitual en la adolescencia, cuando ellos tampoco se prestan mucho a contar cómo se sienten o lo que les gusta.

Pero es importantísimo mantenerte al día con tus hijos, saber cuáles son sus intereses para evitar que vayan por el mal camino y tú no te des ni cuenta. Para conseguirlo, una táctica que da muy buenos resultados es la de establecer la costumbre de invitar a tu casa a sus amigos desde pequeños. Aplica el dicho de ‘dime con quién andas y te diré quién eres’. Saber con qué tipo de gente se codea tu hijo o tu hija y ver cómo interactúa con sus semejantes es una información valiosísima.

8. Da importancia a los pequeños gestos: más besos, abrazos, te quiero y gracias

Está claro que no hay nadie a quien quieras más que a tus hijos. Cualquier padre daría la vida por sus retoños, pero a veces nos olvidamos de demostrarles cuánto les queremos.

No deberíamos tener que incluirlo como propósito de año nuevo, pero nunca está de más recordarlo. Ser cariñosos, darnos besos, abrazos y acostumbrarnos a decir te quiero y gracias es la mejor forma de establecer una relación de apego y sana con nuestros peques, para que crezcan con autoestima y sintiéndose valiosos y queridos.

9. Implanta el minimalismo: menos es más

El primer mundo está inmerso en un consumismo desaforado. En las familias, esto nos hace suplir a veces la falta de tiempo de calidad con regalos materiales para nuestros hijos. Pero debemos tener claro que lo segundo nunca sustituye a lo primero. Y que cuantas más cosas tengan nuestros hijos, menos van a valorarlas.

Lo mejor es que, a la hora de regalarles cosas, apuestes por juguetes o materiales de calidad, que sepas que van a aportarles algo desde el punto de vista educativo o de desarrollo personal. Y que les eduques para que valoren lo que reciben, compartan y sepan lo que cuesta conseguir las cosas.

Implantar el minimalismo como filosofía de vida, tanto para tus hijos como para ti, es un gran propósito de año nuevo. Te va a hacer más feliz.

10. Mejora tú para que mejoren ellos: cuídate y valórate

El principal propósito de año nuevo para mejorar tu vida en familia debería ser empezar a cuidarte y valorarte a ti misma. Porque solo cuando nos cuidamos y valoramos, podemos ofrecer la mejor versión de nosotros mismos a los demás, sobre todo a nuestra pareja y a nuestros hijos.

Esto implica dedicarte tiempo para hacer las cosas que te gustan, cultivar tus aficiones y disfrutar de tus amistades. Si tú estás bien y eres feliz, contagiarás esa felicidad a los que te rodean.

¿Qué opinas de nuestros propósitos familiares de año nuevo? ¿Vas a poner en práctica alguno? ¿Añadirías alguno más? Deja tu comentario.