Es una de las preguntas más buscadas en Google por padres de todo el mundo. ¿Pueden ver los niños la televisión? También ¿qué efectos tiene la televisión en los niños? Sin duda es algo que nos preocupa, porque la mayoría de nosotros somos conscientes de que exponer a nuestros peques a la televisión de forma intensiva no es bueno. Pero ¿dónde está el límite? ¿debemos evitar a toda costa que la vean o es aceptable siempre que sea de forma esporádica?

En los tiempos que corren, es difícil mantener a los niños alejados de las pantallas, sobre todo de la de la televisión, más que nada porque nosotros mismos hacemos un uso muchas veces excesivo de ella. Hay bebés que se pasan horas delante de la televisión, con la excusa de que es lo que más les entretiene y lo que deja a los padres hacer otras cosas. Es un recurso fácil, porque no hay peque que se resista a su encanto. El problema es que después pagamos y, sobre todo, pagan las consecuencias. ¿Cuáles son?

En este post te aclaramos algunas de estas dudas en torno al uso de la televisión por parte de los peques, basándonos siempre en las opiniones de los expertos.

¿Qué efectos tiene la televisión en los niños?

El consumo excesivo de televisión por parte de los niños puede tener efectos muy negativos en su desarrollo y derivar incluso en problemas serios de salud, tanto físicos como psicológicos. Así que no es un asunto que debamos tomarnos a la ligera.

Se han realizado multitud de estudios para medir los efectos del consumo de televisión por parte de los niños, que lo han vinculado a distintas alteraciones de aprendizaje, retrasos cognitivos y disfunciones en el manejo social.

Está demostrado que exponer a los niños pequeños a la televisión está relacionado con retrasos en el desarrollo del lenguaje, peores resultados académicos, obesidad por sedentarismo y dificultades para mantener la atención, hasta el punto de que se ha llegado a vincular con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y con comportamientos violentos.

También está vinculado con la aparición de problemas de insomnio o dificultades para conciliar el sueño. Y es que la exposición a la luz de la pantalla de televisión y el bombardeo de estímulos visuales que recibe el cerebro a través de ella no son los mejores compañeros antes de irse a la cama.

Estos efectos negativos de la televisión en los niños se deben en parte a los contenidos que pueden llegar a ver, pero sobre todo a lo que implica en sí el hecho de pasarse horas frente a la pantalla y a lo que los peques dejan de hacer por estar viendo la tele.

Los expertos han advertido en muchas ocasiones de la importancia del juego y de la interacción social en las etapas tempranas de desarrollo y aprendizaje. Para un correcto desarrollo, es necesario que los niños estén expuestos a todo tipo de estímulos a nivel cognitivo y sensorial, algo que no ocurre cuando ven la televisión. La tele se limita a ofrecer estímulo visual y auditivo y coloca al resto del cuerpo en estado de letargo.

La cosa se complica todavía más cuando este estímulo visual y auditivo no es el adecuado para la edad del niño o cuando se somete al peque a estos estímulos cuando aún no es capaz de descifrarlos, es decir, en las etapas más tempranas de su desarrollo. Es entonces cuando la exposición a la televisión resulta más nociva, según coinciden todos los estudios.

¿Cuánto tiempo pueden ver los niños la televisión?

Es la pregunta del millón. Dado que para muchos padres evitar el contacto de sus hijos con la televisión es prácticamente misión imposible, muchos nos preguntamos cuánto tiempo pueden ver la televisión los niños sin sufrir sus efectos negativos.

No hay una respuesta uniforme de la comunidad científica. Algunos pediatras y neuropsicólogos abogan por no exponer a los niños a la televisión al menos hasta los 7 años y, a partir de entonces, limitarse a un uso esporádico, de nunca más de una o dos horas al día. Es la postura más extrema, que entiende que los niños, hasta los 7 años, no obtienen ningún beneficio en absoluto de ver la televisión, por mucho que les pongamos programas que creemos que son educativos.

Y que, sin embargo, sí que pierden un tiempo estupendo para hacer otras cosas que les aportan muchísimo más, como, sobre todo, jugar en casa y al aire libre y socializarse.

Algunos especialistas son algo más laxos o permisivos, conscientes de lo difícil que es mantener a los pequeños en una burbuja sin televisión ni otro tipo de pantallas en el mundo actual.

En lo que sí que coinciden todos es en que los bebés jamás deberían ser expuestos a la televisión. Algunos hablan de no dejarles verla hasta los 18 meses y otros hasta los dos años. En esta época la exposición a la televisión tiene sus efectos más adversos, porque es una etapa de grandes cambios evolutivos cuyo desarrollo adecuado depende mucho de los estímulos que le demos a nuestros peques.

Además, hasta los 18 meses los bebés son incapaces de discernir realmente lo que están viendo en televisión. Se sienten atraídos por las imágenes en movimiento, pero no saben descodificarlas, así que ni siquiera pueden sacar algún tipo de enseñanza a nivel educativo.

A partir de los dos años, estos especialistas recomiendan que el consumo de televisión no sea de más de una hora al día hasta los 5 o 6 años. Y de no más de dos horas a partir de entonces. Además, instan a los padres a ser muy selectivos con el tipo de programas que dejan ver a sus hijos en televisión y les recuerdan que deben estar siempre delante para cerciorarse de que no ven contenido que no sea adecuado para su edad. Es decir, nada de utilizar la tele como canguro para poder hacer otras cosas dejando al niño ‘aparcado’ frente a la televisión.

¿Cómo reducir el tiempo que tus hijos ven la televisión?

Ya no hay excusas que valgan. Ahora sabes por qué es malo dejar que tus hijos vean mucho la televisión. El problema es conseguir que dejen de verla o al menos reducir el tiempo que pasan delante de la pantalla, una vez que se han acostumbrado a su ración diaria, ¿verdad?

Y es que la televisión puede resultar realmente adictiva. Es una actividad que a los niños no les exige ningún tipo de esfuerzo físico ni mental y que les proporciona continuamente estímulos visuales y sonoros que les entretienen y les hacen sentir bien. De hecho, muchos niños podrían pasarse el día entero pegados a la televisión, casi sin pestañear, si no les obligamos a apagarla.

Por eso tenemos que ser los padres los que pongamos los límites y, cuanto antes, mejor. Lo ideal, como explicábamos antes, es empezar a limitar la exposición de los niños a la televisión desde que son pequeños. Pero si lo hemos hecho mal, por desconocimiento, y somos conscientes de que nuestros peques ven mucha más televisión de la que deberían, nunca es tarde para empezar a ‘desintoxicarles’. ¿Cómo? Te damos algunas pautas para conseguirlo.

  • Ve poco a poco. Si tu peque ve la televisión durante varias horas cada día, no intentes quitarle la costumbre de golpe, porque se rebelará. Ya te decimos que la televisión es adictiva y cuesta dejarla de lado. Lo mejor es que vayas reduciendo paulatinamente el tiempo que pasa frente a la tele, hasta llegar a una o dos horas al día como máximo, si tiene más de 18 meses. Si tienes un bebé, sí que es importante que dejes de exponerle a la televisión del todo y lo antes posible.
  • Propón actividades que a tu peque le encanten como alternativa. Es probable que al principio a tu peque no le haga ninguna gracia que le quites su tiempo frente al televisor. Por eso te recomendamos que al principio lo suplas con alguna actividad que sepas que a tu peque le encanta, sea dentro o fuera de casa. Mejor si es una actividad que podáis hacer en familia y que aporte algo a su desarrollo. Así aceptará de buen grado y poco a poco irá desenganchándose de la tele, al descubrir que hay cosas mucho más interesantes que hacer.
  • Implica a tu peque en las tareas de casa. Muchos padres dejamos a nuestros hijos frente al televisor para poder hacer cosas en casa mientras, sin tenerles todo el tiempo pegados. Pero es mucho mejor intentar implicarles desde pequeños y que colaboren con nosotros en estas tareas. Si son pequeños, les encantará el reto. Si son algo mayores, les costará más, pero siempre podemos buscar formas de hacérselo atractivo: poner música y adaptar las tareas a cada edad, por ejemplo.
  • Predica con el ejemplo: De nada sirve que intentes alejar a tu peque de la televisión y le mandes a jugar a su habitación mientras tú te quedas viéndola. Es un mensaje contradictorio que tu peque captará enseguida. Y acabará rebelándose contra esa desigualdad. Así que, la mejor forma de evitar que tu peque vea mucho la tele es que tú no veas mucho la tele. Para desenganchar a los niños de la televisión primero debes desengancharte tú. Empieza por no poner la televisión de fondo mientras coméis, cenáis o hacéis otras cosas. Y ve reduciendo tú también, poco a poco, el tiempo que le dedicas a la ‘caja boba’. Todos lo agradeceréis.