Una de las polémicas de los padres al iniciar el horario escolar es el exceso de deberes de los niños. Los niños españoles dedican alrededor de 6,5 horas semanales para realizar sus tareas escolares, lo que representa una hora y media más que el resto de los países del OCDE.  Para algunos expertos, los deberes crean diferencias entre los alumnos que no pueden asistir a clases particulares y a los que sí, ya que estos últimos suelen tener mejor nivel en clases.

Por estas y más razones, algunas asociaciones de padres y madres de alumnos cuestionan la realización y utilidad de los deberes fuera del horario escolar. Mientras que otros opinan que los deberes no son capricho de los profesores y que forman parte de la educación, de esta manera podrán desarrollar el sentido de la responsabilidad, capacidades y que aprendan a ser autónomos.  Pero también debemos decir que una cantidad desproporcionada de deberes provocan desmotivación, conflictos dentro del núcleo familiar, estrés y confusión.

No apoyamos el fin de los deberes, sólo que analicemos los pros y los contras. Según investigaciones, los alumnos que hacen religiosamente sus deberes rinden mejor que quienes no los realizan. Destacamos que tampoco se puede dedicar toda la tarde a las tareas educativos porque es un reflejo de que algo no está funcionando. Por ejemplo, que las tareas son difíciles, que hay dificultades en la comprensión y falta de concentración.

La clave para triunfar a la hora de hacer deberes es aprovechar el tiempo. Es importante que los niños dediquen el mínimo de tiempo a las nuevas tecnológicas ya que dificultan el aprovechamiento de las horas y la concentración.  No estamos satanizando las nuevas tecnológicas, sólo aconsejamos que se utilicen cuando sea necesario, pero que lo primero es el cumplimiento de las tareas escolares.

Los docentes también deben hacer un buen uso de los deberes. No excederse y no poner ejercicios que hagan que los niños se aburran. Es decir, se deben asignar deberes con un nivel de dificultad acorde a lo que se está viendo en clase. Por lo que no todos los niños pueden tener los mismos deberes, ya dependerá de su desempeño. Si los deberes suelen ser muy difíciles, los alumnos podrán o no necesitar ayuda para realizarlos, por lo que pueden perder el interés. Y si son muy fáciles, no estamos apelando al esfuerzo.

Ya en la escuela, los deberes no pueden caer en el olvido. Los deberes han de corregirse ya que los alumnos deben saber si lo han hecho bien o mal. Las tareas escolares tienen como principal objetivo reforzar los conocimientos y contenidos aprendidos en clase y para que el profesor sepa cómo trabajan en casa. Si no se hace este punto, los deberes son una pérdida de tiempo para todos.

Otra duda que surge es si los padres deben ayudar. La respuesta es sí, pero depende de qué tipo de ayuda. Los progenitores no pueden ayudar en exceso quitándoles responsabilidades y queriendo resolverles las clases. Hay que apoyar a los hijos, interesarse en lo que aprenden en clases, y brindarles un ambiente adecuado para realizarlos. Si los padres quieren controlar en exceso, los niños rechazarán las tareas y vendrán los conflictos familiares. Sentarse toda la tarde a hacer deberes con los hijos no ayuda en su autonomía ni en el desempeño de sus conocimientos.

En la vida no todo es sí o no. Por lo que los deberes no se deben eliminar del todo. Hay que mantenerlos haciendo un uso correcto de ellos y que prime la calidad antes que la cantidad. Los deberes son una herramienta excelente tanto para los alumnos como para los profesores, y también se puede jugar con contenidos y actividades que sean atractivos e innovadores y que los estudiantes no los vean sólo como un deber que cumplir, también como una labor interesante y que todos en el aula se impliquen y que los padres apoyen a sus hijos para que asuman sus responsabilidades y no vean los deberes como una carga.

¿Con cuál postura os sentís identificados como padres? ¿Con que hagan deberes o que no los hagan? De momento, en muchas escuelas trabajan con proyectos y no con tareas, pero la mayoría siguen haciéndolo, por lo que es importante que sea lo que le toque a tus hijos los apoyéis en el camino del conocimiento.