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Platos de silicona para bebés: las ventajas de utilizar este material

3 de agosto de 2018

Los platos de silicona para bebés están de moda. Seguro que no te descubrimos nada nuevo porque los habrás visto en casa de varias amigas y lo más probable es que todas te los hayan recomendado con fervor.

Hace algunos años ni siquiera sabíamos de su existencia y ahora se han convertido casi en imprescindibles en toda casa con bebés o niños pequeños. Pero, ¿qué tienen los platos de silicona para haber enamorado a tantas madres?

En este post te explicamos las principales ventajas de los platos de silicona y por qué este material es idóneo para el uso alimentario, sobre todo con bebés.

Qué es la silicona y para qué se utiliza

La silicona llegó hace algunos años al mundo de la alimentación y de la puericultura y poco a poco se ha ido haciendo con un hueco cada vez más grande.

Muchos expertos vaticinan que en algunos años desbancará completamente al plástico en el uso alimentario.

El motivo es que este material tiene las principales ventajas del plástico y del vidrio, pero no sus principales defectos.

Se trata de un polímero elaborado a partir de sílice de arena. Tiene, por tanto, un origen natural.

Desde hace años se ha tratado este material para conseguir que sea idóneo para su uso en la cocina y en artículos de puericultura.

Los platos de silicona no son los únicos productos para bebés elaborados con este material. Lo encontrarás también en tetinas de biberones y de chupetes, en mordedores y en juguetes para el baño, por ejemplo.

Principales ventajas de la silicona

El uso de la silicona se ha extendido en el mundo de la puericultura y de la cocina en general por varios motivos. Te damos las claves que han hecho que se haya convertido en el material estrella.

Resiste temperaturas extremas

La silicona de uso alimentario resiste temperaturas de entre -60 y 260 grados sin perder sus propiedades.

Esto hace que sea apta para introducirla en el horno, el microondas, el lavavajillas e incluso el congelador. En este sentido, tiene la principal ventaja del vidrio.

Es flexible

Una de las principales ventajas de la silicona, por lo que respecta a su uso en materiales que vamos a usar con bebés, es que es flexible y prácticamente irrompible. En este punto es donde gana por goleada al vidrio, con el que comparte otras características pero no ésta.

Puedes dejar a tu bebé tranquilamente que toquetee su plato de silicona y que mordisquee su chupete, su juguete o su biberón. No se partirán ni hay peligro de que se desprendan fragmentos pequeños.

Y es que, además de flexible, la silicona es uno de los materiales más resistentes.

No se deforma

Pese a su flexibilidad, la silicona tiene la capacidad de mantener siempre su forma original. Habría que ejercer una intensísima fuerza para conseguir deformarla.

La silicona de uso alimentario y sobre todo la que se usa en los platos de silicona para bebés, suele ser bastante gruesa. De esta forma no se dobla cuando la transportas ni cuando la manipulas.

Es muy estable

El triunfo de la silicona en el mundo de la cocina y sobre todo el de la alimentación para bebés se debe fundamentalmente a que se trata de uno de los materiales más estables, junto con el vidrio.

Los platos de silicona no transfieren ninguna propiedad a los alimentos. Ni olor, ni color, ni sabor. Tampoco favorecen la proliferación de bacterias.

La silicona no reacciona con ningún compuesto químico que puedan llevar los alimentos, se mantiene siempre estable y segura.

No contiene BPA ni ftalatos

La silicona no es un plástico, como muchos piensan. Es un material completamente diferente en su composición.

Está completamente libre del BPA, bisfenol A, que sí está presente en algunos plásticos, aunque con la estricta regulación actual no deberías encontrártelo en productos infantiles en España.

Tampoco contiene ftalatos, otras sustancias que han sido identificadas como potencialmente tóxicas y que son menos conocidas y perseguidas que el BPA.

En realidad, no se ha identificado ningún componente potencialmente tóxico de entre los que contiene la silicona de uso alimentario.

Y esto es fundamental, sobre todo cuando se trata de un material que va a estar en contacto directo con la comida que le das a tu bebé.

Por eso es también ideal para la fabricación de tetinas y mordedores para los más peques de la casa.

Los platos de silicona, higiénicos e irrompibles

Todas las cualidades de la silicona son importantes, pero cuando hablamos de platos de silicona para bebés, destacan dos sobre las demás.

Los platos de silicona son muy higiénicos. Su estabilidad química hace que no transfieran ni adquieran propiedades de los alimentos con los que están en contacto. Además, el hecho de que se puedan lavar en el lavavajillas favorece una limpieza en profundidad tras cada uso.

Además, son irrompibles y prácticamente eternos. Es importantísimo que un plato que van a manejar bebés y peques no se rompa. De esta forma evitamos posibles accidentes y riesgos. Además de ahorrarnos bastante dinero.

Al final, lo que queremos todos los padres es estar tranquilos y saber que los objetos que manipulan nuestros hijos y sobre todo aquellos que van a estar en contacto con su comida, son seguros al 100%. Algo que está asegurado con los platos de silicona.

Platos de silicona antideslizantes, una gran ayuda

A todas las ventajas de la silicona como material, se une el hecho de que la mayoría de los platos de silicona que se fabrican, al menos los de calidad, son antideslizantes.

Esta cualidad añadida supone una grandísima ayuda a la hora de dar de comer a los peques. Todos sabemos la tendencia que tienen a agarrar cualquier objeto y probar a ver cómo cae hasta el suelo.

Si tienes un bebé o un peque de corta edad estarás harta de ir recogiendo todo lo que tira.

Más aún si eso que tiran es el plato de comida que con tanto amor le has preparado. Es una situación de lo más frecuente y bastante irritante.

Para empezar porque tendrás el suelo repleto de alimentos que te va a tocar recoger. Y suerte si solo es el suelo.

Pero es que además te verás obligada a improvisar otra comida para tu peque, porque probablemente no haya llegado a tocarla o haya comido muy poco antes de su genial idea.

Por eso la aparición de los platos de silicona antideslizantes ha supuesto toda una revolución en el mundo de la alimentación infantil.

Y por eso la mayoría de tus amigas te habrán recomendado que uses platos de silicona que se adhieren a la mesa o a la trona.

El sistema suele ser bien sencillo, se trata de platos de silicona con ventosas o tratados en su parte inferior para que se queden pegados a la mesa o a la trona.

Los de buena calidad tienen ventosas fuertes que los peques no son capaces de levantar por sí solos. Seguramente lo intentarán, pero no van a conseguirlo. Al menos en sus primeros meses y entre el primer y el segundo año, que es cuando van a intentarlo con mayor frecuencia.

Ya solo por su sistema antideslizante te va a merecer mucho la pena hacerte con un buen plato de silicona. Te va a ahorrar muchas peleas y disgustos.

Los platos de silicona, ideales para el baby-led weaning

Utilizar platos de silicona antideslizantes te va a resultar muy práctico cuando empieces con la alimentación complementaria de tu bebé.

Sobre todo si el sistema que has elegido para introducir los alimentos es el baby-led weaning (BLW). Es decir, si has decidido darle la comida a trocitos desde el principio, en vez de comenzar con purés y triturados.

El baby-led weaning está tan de moda o más como los platos de silicona. Y en realidad son grandes aliados.

Los defensores de este sistema de introducción de la alimentación complementaria señalan que es más natural. Ayuda a desarrollar la coordinación mano-ojo y las habilidades de motricidad fina de los peques. También fomenta su autonomía y facilita la aceptación de los sabores y texturas nuevas al dejar a los peques experimentar y respetar sus sensaciones de hambre o rechazo.

Una de las ventajas es que el peque se alimenta solo desde el principio. Tú le presentas los alimentos y el va cogiendo los que quiere.

Pero esta ventaja conlleva tener que dejar el plato frente al peque y permitirle que lo manipule. Y esto, cuando no se usan platos de silicona con ventosas, suele suponer que el plato acabe en el suelo muchas veces.

Además, los platos de silicona suelen estar divididos en compartimentos. Esto viene genial también para practicar el BLW, porque el método defiende que se le deben ofrecer a los bebés varios alimentos distintos de forma separada, para que prueben distintos sabores, aprendan a distinguirlos y a escoger los que más les gustan.

Con los platos de silicona con compartimentos puedes presentar a tu peque, por ejemplo, una verdurita, un pescado y una fruta de postre. El menú completo para que lo gestione por sí mismo.

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