Hoy en día los niños nacen en un mundo rodeado de pantallas por todos los lados. Son las temidas y a la vez amadas nuevas tecnologías, que ofrecen muchas posibilidades y nos ayudan de múltiples formas, pero a la vez pueden resultar nocivas si no se usan de forma adecuada.

A los padres siempre nos surge la duda de si debemos dejar a nuestros peques que manejen las nuevas tecnologías o si, por el contrario, debemos protegerles y mantenerles aislados de ellas todo el tiempo que sea posible. ¿Son malas las nuevas tecnologías per se? ¿O depende de cómo se usen y manejen?

Como en todo, existen opiniones para todos los gustos. Desde los más estrictos que abogan por evitar todo contacto de los niños con cualquier tipo de pantalla, hasta los más laxos que esgrimen los beneficios que determinados dispositivos y aplicaciones tienen para complementar su educación.

Lo cierto es que cada vez son más los expertos que abogan por dejar que los niños tengan contacto con las nuevas tecnologías. Entienden que es algo que forma parte intrínseca del mundo que les rodea y que mantenerles aislados de ellas es antinatural. ¿Somos capaces nosotros de vivir sin el apoyo de las nuevas tecnologías? Entonces, ¿por qué nos empeñamos en mantener a nuestros niños alejados de esa realidad?

La Asociación Americana de Pediatría se ha sumado a esta tendencia y hace unos años cambió sus recomendaciones sobre el uso de nuevas tecnologías por parte de los niños.

En un principio, se centraban en la necesidad de establecer límites en cuanto al tiempo que los niños les dedican a las tecnologías, para que no les priven de desempeñar otras actividades más beneficiosas, como el juego individual y social.

Pero en estos momentos, sus recomendaciones se centran más en admitir que las nuevas tecnologías están aquí y que los pequeños van a tener acceso a las mismas y recomendar a los padres que centren mejor sus esfuerzos en dirigir el tipo de contenidos que sus hijos consumen a través de las consolas, smartphones o tablets intentando que sean educativos o que fomenten su creatividad.

Ahí van algunos consejos para conseguir que el acercamiento de tu peque a las nuevas tecnologías sea saludable y le aporte beneficios. Trucos para evitar que se convierta en una adicción y tácticas para educarle en la prevención de los peligros que alberga su uso.

Hasta los tres años, nada de pantallas

Casi todos los expertos coinciden en señalar que en los primeros años de vida, las nuevas tecnologías no aportan nada a los niños. Más bien al contrario. Les quitan tiempo para las actividades que favorecen su desarrollo a todos los niveles. Fundamentalmente el juego y la socialización.

Durante los tres primeros años de vida, debemos mantener a nuestros peques alejados de las pantallas. De lo contrario, podrían sufrir problemas en el desarrollo del lenguaje, déficit de atención y dificultades de socialización, entre otros efectos negativos.

Marca normas y límites

A partir de los tres años, podemos ir introduciendo las pantallas y las nuevas tecnologías en la vida de nuestros peques, pero de forma paulatina y estableciendo desde el principio unas normas claras de uso.

Por ejemplo, debemos marcar unas horas concretas para el uso de tablets o smartphones y prohibir su utilización fuera de ese horario.

También dejaremos claros los contenidos que los peques pueden o no ver y las aplicaciones que les vamos a dejar utilizar.

Debemos evitar utilizar las nuevas tecnologías como canguros. Es decir, dejar solos a los niños con ellas en las manos para que nosotros podamos hacer otras cosas. El adulto debe acompañar siempre al niño en el uso de las nuevas tecnologías y controlarlo, sobre todo en los primeros años.

Selecciona contenidos educativos o creativos

¿Qué tipo de contenidos debemos dejar ver a nuestros hijos? Hay que procurar que sean contenidos educativos, que aporten algo a su desarrollo cognitivo o fomenten su creatividad. Hay aplicaciones específicas con contenidos didácticos específicos para cada edad, juegos que trabajan la lógica o los valores.

Una regla fundamental es que todo el contenido que le dejemos ver a nuestros peques primero debemos haberlo visto nosotros, al menos hasta que tengan 8 años, que empezarán a querer decidir lo que ven. A partir de ese momento, podemos empezar a dejarles elegir, pero siempre teniendo un control.

Establece filtros

En el momento en el que nos resulte imposible elegir de antemano los contenidos que nuestros hijos ven a través de las nuevas tecnologías, o incluso antes si vamos a dejar en algún momento a nuestros peques solos ante la tablet, nos vendrá genial establecer filtros parentales, que eviten que vean contenidos no adecuados.

Aún así, hay que recordar que estos filtros no son infalibles y que siempre debemos estar vigilantes y acompañar a nuestros peques.

Prevén de los peligros y enseña cómo evitarlos

Llegará un momento en el que no habrá filtro parental que valga, porque los niños aprenden a desactivarlos. Y tampoco querrán que controlemos en todo momento lo que ven. Es el momento de dejarles cierta libertad. Piensa que no vas a poder estar siempre pegada a ellos controlándoles, así que lo mejor es que empieces a confiar en tus hijos.

Para poder hacerlo, antes debes haber llevado a cabo una labor importante de educación en el uso de las nuevas tecnologías y sus peligros. Tus hijos deben conocer qué peligros les acechan y saber que no deben dar sus datos personales, ni quedar con nadie que hayan podido conocer a través de las redes sociales, por ejemplo. También cómo deben reaccionar si se sienten acosados.

Fomenta la comunicación para saber qué contenidos ven

La mejor forma de saber en todo momento lo que tus hijos están viendo o a lo que juegan con las nuevas tecnologías es fomentar una buena comunicación con ellos desde que son pequeños. Así les surgirá de forma natural comentarte cuáles son sus intereses, en qué redes sociales están o las relaciones que establecen.

Piensa que, aunque al principio te será fácil mantener el control directo, éste se te va a acabar escapando. Y además tiene que ser así. Llega un momento en el que es bueno dejar libertad a tus hijos para que se enfrenten solos al mundo, incluido el virtual. No podemos estar siempre a su lado para protegerles, por eso lo mejor es darles la educación y las herramientas para que lo hagan por sí solos. Sobreprotegerles solo les hará más vulnerables.

Eso sí, deben saber que nos tienen siempre ahí para consultarnos cualquier duda o informarnos de cualquier problema que les surja en el manejo de las nuevas tecnologías.

Predica con el ejemplo

La mejor manera de conseguir que tus hijos hagan un buen uso de las nuevas tecnologías es que te vean a ti hacerlo.

No sirve de nada exigirles que solo utilicen el móvil, la consola o la tablet una hora al día si después nos ven a nosotros pegados todo el día a nuestro smartphone.

Hoy en día, en los parques infantiles es bastante frecuente encontrarse con una escena realmente triste. Los niños disfrutando de los columpios e interactuando con otros niños, mientras sus padres están sentados, sin hacerles ni caso porque están ensimismados en sus teléfonos móviles.

Las normas y los límites debemos establecerlos para todos. Por ejemplo, dejar a un lado todos los dispositivos durante la comida y la cena, establecer una hora al día para leer juntos o disfrutar realmente de los ratos de esparcimiento, dejando el móvil en casa cuando salgamos al parque o llevándolo solo por si ocurre alguna emergencia, no para repasar el Instagram mientras tu peque juega en la arena.

Puede que al principio te cueste esta desconexión, pero te aseguramos que es la mejor manera de educar a tus hijos en un uso moderado y responsable de las nuevas tecnologías. Además, te va a sorprender lo mucho que empiezas a disfrutar de otras actividades para las que el smartphone te había quitado completamente el tiempo.

Se trata, en definitiva, de permitir que nuestros peques se acerquen a las nuevas tecnologías intentando educarles en un uso responsable y moderado de las mismas. Elegir los contenidos que creemos que más pueden aportarles y, una vez que se escapan de nuestro control, alertarles de los posibles peligros que conllevan y enseñarles a evitarlos.

¿Qué opinas de nuestros consejos para establecer una buena relación entre los niños y las nuevas tecnologías? ¿Estás de acuerdo con ellos? ¿Añadirías alguno más? Deja tu comentario.