Una vez nacido tu pequeño, te preguntarás cuándo debes darle su primer baño a tu bebé. En realidad, tienes que esperar que se le caiga el cordón umbilical para darle un baño real, pero antes de eso puedes darle bañitos de esponja. ¿Por qué? El cordón umbilical debe permanecer seco para poder caer (lo que debe suceder dentro de los 14 días posteriores al nacimiento). Si el cordón umbilical se moja y queda húmedo, permanecerá allí. Una vez que este se haya secado y caído, puedes sumergir el pequeño cuerpo de tu bebé en agua y darle un baño real.

Sabemos que darle a tu bebé su primer baño puede ser intimidante. Un bebé que llora en el agua puede hacer que cualquier padre se sienta ansioso. Pero para que tu pequeño o pequeña esté bien y realmente disfrute su baño, solo hay que hacer que sea cómodo para ellos. Tenemos algunos consejos y trucos que pueden ayudarte a tener una excelente experiencia de baño junto a tu bebé. Éstos son nuestros ocho consejos sobre lo que debes tener y hacer para preparar el primer baño de tu bebé:

Ten a mano una palangana

Es esencial tener un buen lugar para bañar a tu bebé. ¿Lo vas a hacer en el lavabo? ¿En la bañera? ¿Tienes una bañera de bebé? Necesitas tener un lugar seguro y cómodo para que el bebé se siente y disfrute del agua mientras lo bañas. Personalmente, recomendamos que hagas el primer baño en el lavabo para que el bebé esté a una altura adecuada para ti. Inclinarse o arrodillarse no son buena manera de comenzar (¡especialmente después del parto!). Coloca una toalla o la palangana dentro del lavabo para comenzar.

Encuentra la temperatura ideal para el agua

Querrás asegurarte de que tienes el agua a la temperatura adecuada: no demasiado caliente, pero tampoco fría. Aquí es cuando la mayoría de los padres primerizos se ponen nerviosos. No quieres quemar a tu bebé (por supuesto), pero tampoco quieres que pase frío y se enferme.

Cuando estés lista para empezar, deja correr el agua a una temperatura que lo convierta en un baño tibio y agradable. Para probar la temperatura, usa el interior de tu antebrazo para sentir el agua. ¡Nuestras manos están insensibilizadas, por lo que lo que creemos que es cálido con nuestras manos puede ser más caliente de lo que creemos! Pero ese no es el problema: el problema es que la mayoría de los padres generalmente ponen el agua demasiado fría para el bebé. Subir un poco la temperatura marca una diferencia del cielo a la tierra, definitivamente la clave para un baño feliz, ya que nadie quiere tomar un baño frío, especialmente tu bebé.

Elige un buen jabón

Probablemente no te hayas parado a pensar detenidamente en el jabón y el champú de tu bebé o hayas cogido la primera opción que has visto. Si aún no ha seleccionado uno, elige uno que no contenga parabenos ni aceites minerales, que sea hipoalergénico y probado por dermatólogos pediátricos.

Ten todo cerca

La regla número uno cuando bañes a tu bebé es NUNCA dejarlo solo. Siempre debes estar a su lado si está dentro o cerca del agua. Para asegurarte de nunca tener que alejarte, es importante que mantengas todo lo que vas a necesitar durante y después del baño cerca tuyo y del bebé. Esta es otra razón por la que nos gusta el lavabo para el primer baño, porque todo está al alcance de las manos. Si no sabes con certeza lo que necesitarás, aquí te dejamos una mini lista de lo que recomendamos: champú y el gel de baño del bebé, un pañal limpio, 3 o 4 toallitas húmedas, una toalla con capucha, loción para bebés y ropa limpia.

Una toalla calentita

Cuando te duchas o te bañas, la peor parte es tener que salir y coger tu toalla, ¿verdad? ¡Porque está muy frío! Queremos mantenernos calentitos mientras nos secamos. No debería sorprender que los bebés sientan lo mismo. Un truco que siempre utilicé para mantener a mi bebé caliente durante el baño fue poner un paño tibio y húmedo sobre su abdomen. Esto les ayuda a mantenerse cómodos mientras limpias y lavas cada parte de su cuerpo. De vez en cuando, vierte un poco de agua tibia limpia en el paño para continuar manteniéndolo calentito. ¡A los bebés les encanta!

No olvides los pliegues del cuello

Los lugares que los padres olvidan limpiar más están entre los dedos de manos y pies (tanta pelusa y el cabello de mamá se atascan allí), y alrededor del cuello del bebé. Cuando el bebé está siendo amamantado o bebiendo biberón es normal que la leche gotee por sus mejillas y se acumule en el cuello. Con esos lindos rollitos que suelen tener a menudo no limpiamos bien entre los pliegues. Este es un lugar que queremos asegurarnos de no dejar sucio porque después el bebé olerá a leche en descomposición o queso podrido… nada lindo.

Lava la cabeza de último

El último lugar que debes lavar es la cabeza de tu bebé; esto es porque es el lugar donde más rápido pierden calor. Una vez que se les moje la cabeza, se pueden poner muy fríos y muy molestos. Mucha gente piensa que lavar el área del pañal del bebé debe ser lo último, pero ese es el segundo lugar que recomendamos lavar. Ten a mano muchas toallitas para que puedas usar una limpia para el cuerpo, otra para el área del pañal, otra para la cara y otra para la cabeza. ¡Recuerda! La cabeza es lo último que se lava; así no hacemos que pase frío el bebé y evitamos las lágrimas.

Usa una toalla con capucha

Una vez que hayas terminado de bañar a tu bebé, toma la toalla con capucha y coloca el extremo opuesto sobre tu hombro, dejando la parte de la capucha apuntando hacia el suelo. Luego, agarra a tu bebé, colócalo sobre la toalla (esta debe quedar entre tu y el peque, para mantenerlo seco), levanta la parte de la capucha, ponla sobre su cabeza y ¡Voilá!

Ahora, acaricia a tu bebé y ayúdalo a secarse (esta suele ser la parte en la que se molestan un poco porque no quieren pasar frío). Después del baño, siempre podemos ponerles loción para asegurarnos de que no le estamos secando la piel (el baño puede hacer eso, especialmente en invierno) y para aprovechar y darles un pequeño masaje. Comienza con los brazos y las manos, luego las piernas y los pies, y finalmente, su barriguita y la espalda. Esto no solo cuida la hidratación de su piel, sino que también los ayuda a dormir mejor por la noche.

¡Ahora a poner en práctica tu rutina de baño!